Pinturas rupestres II


 

"Encontrarse con las obras de arte creadas por los cazadores de grandes animales es encontrarse con lo sobrenatural" 

 Göran Burenhult

Representación hipotética de una ceremonia religiosa en la cueva de Lascaux. Autor desconocido

Para datar las pinturas y saber su antigüedad se hecha mano siempre de los restos encontrados en el suelo de la cueva, pero en la actualidad existen otros métodos que miden esto cogiendo directamente una muestra de la pintura, como la espectrometría, una variante del método del carbono-14. 
 

   Leroi Gourhan realizó un sistema del arte paleolítico para entender cómo ha sido su evolución:

 

Período 
prefigurativo

Musteriense

Aparecen los colorantes y objetos "curiosos" de la naturaleza en los yacimientos que demuestran un primer sentido de la estética. En el Chatelperroniense existen las primeras placas y huesos decorados, todavía sin representaciones naturalistas.

Estilo I

Auriñaciense

Aparecen las primeras manifestaciones figurativas, con grabados profundos relativos a órganos sexuales y animales incompletos. Aparecen las primeras pinturas. Todo ello aún en las zonas exteriores de las cuevas o donde llega la luz natural.

Estilo II

Gravetiense y Solutrense Inferior

El canon de la figura animal se basa en una línea cérvico-dorsal muy marcada, en forma de "S" tumbada. Existe una gran desproporción, con cuerpos muy voluminosos y extremidades muy pequeñas. Comienzan a decorarse los primeros "santuarios" interiores.

Estilo III

Solutrense Medio y Superior

La línea cérvico-dorsal se atenúa, aunque sigue siendo arcaica. Los cuellos y cabezas se alargan. Aparecen ya detalles corporales y los primeros despieces interiores (de crines, patas, etc). Grandes paneles interiores de las cuevas.

Estilo IV antiguo

Magdaliniense Inferior y Medio

Es la fase de culminación del realismo y naturalismo de las figuras. Gran dominio de las técnicas, que incluso se combinan. Se indican pelajes, crines, pezuñas, ojos y muchos detalles. Se busca el volumen y el color. Es el culmen del Arte Paleolítico.

Estilo IV reciente

Magdaliniense Superior

Figuras cargadas de detalles y con gran expresión de movimiento. Junto a ellas aparecen otras muy esquemáticas. Se decoran muy poco las paredes y se produce un gran auge en el arte mueble y poco a poco dejan de decorarse las cuevas hasta que se abandona por completo.

 

Los animales que aparecen también fueron objeto de estudio. Así se puede decir que los mamíferos son mayoría en estas representaciones:

  •    Caballos - 30% del total
  •    Bisontes - 23%
  •    Uros - 16%
  •    Ciervos, mamuts, íbices, renos - menos del 10%
  •    Osos, felinos, rinocerontes - 1%
  •    Aves, peces, monstruos, ... - menos del 0,5%

Las interpretaciones que se han realizado del arte rupestre varían, pero básicamente, en la actualidad  todas coinciden en que poseía un sentido mágico-religioso. Se pensaba que era un arte sin composición entre las figuras, pero parece ser que sí existe ésta, y que además es muy compleja. El arte puede ser una expresión de magia simpática para la caza, es decir, representar al animal  hacía que los poderes sobrenaturales aseguraran el éxito de la caza.

Figuras femininas y masculinas representadas en el Abrigo de Cogull (Lleida).

Foto: http://centros5.pntic.mec.es

La magia de la fertilidad aseguraría la pervivencia tanto de la fauna como de la especie humana. Por ello muchos dibujos de animales tienen el vientre abultado, como la cierva de Altamira. También se representa al macho y la hembra en el mismo panel y figuras humanas que resaltan los atributos sexuales, como puede verse en esta representación del Abrigo de Cogull.

La representación de animales peligrosos buscaría la apropiación de alguna cualidad destacable en ellos: su fuerza, valentía, agilidad, robustez, etc.

   

Los llamados signos tectiformes, como los de las fotos inferiores, los interpreta Breuil como moradas de antiguos espíritus, pero en realidad se desconoce cual es su significado. Estos signos son realmente misteriosos, pero en los últimos años, gracias al avance en otras disciplinas, parece haberse encontrado una explicación interesante que relaciona la neuropsicología y el chamanismo. Esta teoría, desarrollada por Clottes, Lewis-Williams y otros investigadores como Dominic Ffytche, Thomas Dawson, Etzel Cardeña es demasiado extensa para desarrollarla en esta web, pero intentaré decir de qué va de la forma más sencilla posible.  

Foto: http://grupos.unican.es/prehistoria

En primer lugar hay que decir que a nivel de funcionamiento cerebral general (o neuropsicológico) todos somos iguales, las personas de Tanzania, las de China, Chile o España, pertenecemos todos a la misma especie, como también pertenecían a la misma especie nuestros antepasados de hace más de 30.000 años, pues ellos también tenían las mismas funciones neuropsicológicas. Algo que constata esto son las manifestaciones simbólicas, como el arte. Bueno, hasta ahí todo bien. Todos somos iguales en este sentido.

Ahora vamos a dar un paso más. Resulta que los seres humanos podemos sufrir alteraciones de nuestra consciencia por diferentes causas, todas ellas bastante constatadas a lo largo de los años. El ejemplo más claro lo es el de las drogas psicotrópicas cuyas alteraciones se manifiestan en forma de alucinaciones y sensaciones irreales en el propio cuerpo. Pero también algunas enfermedades, como la esquizofrenia, provocan estos efectos. Las migrañas, estados febriles, la fatiga, la concentración muy intensa o la privación de estimulación sensorial pueden provocar alteraciones de este tipo. Todos hemos quizás sentido “algo raro” cuando nos hemos encontrado en alguna de estas situaciones, cosas que parecían reales pero que, en realidad eran producto de estas alteraciones en nuestro cerebro. La privación de sueño también puede ser causa de estos síntomas y algo que ayuda muchísimo son los sonidos rítmicos y repetitivos, así como los movimientos del mismo tipo. Muchas religiones actuales utilizan movimientos de cabeza o tronco acompañados de verbalizaciones con un ritmo contínuo que les hace caer en un estado de éxtasis. Por razones similares podéis imaginaros por qué no se puede conducir cuando se ha estado de marcha con la música machacona a tope, bebiendo, bailando y con falta de sueño… lo que sentimos y la realidad es muy diferente. En los chamanes que aún quedan, se producen alteraciones de la consciencia como producto de la música y sus ritmos, el baile y también por la ingestión de alguna droga que estimula estos estados. Pero ¿cuáles serían las alucinaciones que estarían relacionadas con el arte prehistórico y el actual de algunos chamanes? Las alucinaciones más importantes son las visuales, pues son las que plasman en sus dibujos.  

Foto: http://grupos.unican.es/prehistoria

 

Estos investigadores, decidieron realizar pruebas de laboratorio con personas que eran capaces de forma deliberada de entrar en trance con más facilidad que la mayoría de nosotros. El método empleado para ayudarles de una forma controlada y no peligrosa fue la hipnosis. Algunos de estos investigadores comprobaron que todas las personas estudiadas pasaban por una serie de fases con características muy similares. Así, se pudieron sacar conclusiones interesantes que se compararon con los chamanes de la tribu de los San, un pueblo bosquimano que vive en la actualidad en Sudáfrica.

-          En la primera fase se “ven” formas geométricas como rejillas, líneas paralelas, puntos alineados, espirales, túneles, zig-zags… y lo curioso es que con los ojos abiertos también las ven proyectadas en la pared o el techo. Las cuadrículas son una de las formas más frecuentes de alucinación.

-          En la segunda se pasa a un estado más profundo y se siguen viendo estas figuras, pero la mente busca relacionarlas con algo que conoce. En esto influye mucho la cultura, seguramente los zig-zags recuerden a serpientes o carreteras, los círculos pueden recordar burbujas u objetos redondeados… la interpretación es libre.

-          Por último, en la tercera aparecen formas  más claras, hay volúmenes interpretados como personas y animales, que mezclado con todo lo anterior, dan lugar a formas extrañísimas e imposibles, como personas con cabeza de animal, etc. Aquí, la gente que ha llegado tiene la sensación de poder volar o transformarse en otra cosa.

Por eso se piensa que los signos tectiformes pueden representar ese primer estadio y que otras representaciones mitad animal mitad persona corresponda a fases posteriores en las que los chamanes entraran en trance y realizaran esos dibujos en las profundas paredes de las cuevas. 

 

Para saber más al respecto os recomiendo un documental de la BBC que se encuentra dentro de la serie “APE-MAN: Historia de la Evolución Humana”, se vende en DVD. También, David Lewis-Williams tiene un libro en inglés que a lo mejor a alguien le interesa conseguir: “The Mind in the Cave Consciousness and the Origins of Art” (Thames and Hudson Due/Published October 2002/ ISBN 0500051178 )

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